septiembre 19, 2016

Dear Diary: PARTE I-S.O.S.





Perdida estaba pero no era tarde. Para mí no lo era, para mi entorno no estaba muy segura. Dudosa de mi dirección con esa sensación de ser una invasora me adentré en busca de mi destino, primeriza en ese sitio me mantuve en mi lugar, no me correspondía divagar. No sentí oscuridad ni depresiones, tampoco sentí pesadez sombría, no había energía maligna que alejar simplemente había desidia que discriminar. No recuerdo sentir miedo ni tristeza, recuerdo sentir curiosidad, y como nunca llego tarde había tiempo para explorar.

Estudiar era mi meta, no era moral ni ética mi asignatura, ni el arte de la psicología mi principal atractivo en esa espera de locura. Era la belleza de la desgracia lo que me cautivaba, el dolor que el abandono inspiraba y la impotencia del daño que, aunque sí lo era, parecía irreparable. En un mes debía completar la asignatura de rastrear todo el atractivo de esa inmensa infraestructura.

Había un cine, un taller de arte, un taller carpintería, un jardín y otras cosas que andaban escondidas por ahí. No todo funciona pero como cuenta la leyenda, algún día funcionó y por eso lo menciono. El lugar no es pequeño como algunos creen, pero el abandono lo minimiza a escasos centímetros de utilidad inadecuada. El insoportable sol le brindaba luminosidad a cada rincón del sanatorio porque cada rincón de acá era lo suficientemente abierto para permitir la entrada del mismo. Esa luz de sol ayudaba a intensificar la estridencia de todos los colores que tenían las paredes que sostenían a este lugar, su vestimenta era un grito de felicidad que escondía esa alma oscura que se reconoce al notar los detalles. La tristeza del abandono era lo que se sentía por doquier.

La edificación es tan antigua como cien años de soledad te permiten serlo y cada año la descuidaban aún más que el otro. La culpa no la tiene la arquitectura que sigue siendo tan hermosa como siempre lo fue, la culpa la tiene el diseñador de interiores, los dueños del edificio y los que viven en esas instalaciones. Era insoportable como los callejones gritaban por ayuda pero los que viven acá también pedían socorro, la culpa no es de ellos. La atención de los salvavidas que no salvan vidas es inmediata, cuidadosa y atenta, espero, que la culpa tampoco sea de ellos. ¿Será el dueño?

Ser propietario sin vivir en la propiedad te impide conocer la oscuridad de esa alma que grita ayuda, no deja reconocer que el enfermo necesita alegrías genuinas, te impide padecer de las carencias diarias. Te impide reconocer tus faltas. Eres poderoso y ellos están indefensos ante tus negligencias. Tú que eres el dueño de una propiedad que intenta restablecer la humanidad en el humano, te das cuenta el miedo que genera la enfermedad pero careces de empatía por la humanidad.
 La propiedad se cae a pedazos tal cual la estabilidad de los inquilinos. Gracias por darles un falso cobijo en este psiquiátrico intranquilo que no debería ser un popular manicomio sino un hospital. Hospital que corre a toda velocidad hacia su fecha de caducidad.

Lost I was but never late. For me at least, for mi environment was uncertain. Unsure of my direction with this feeling of being an invader I got myself in for the search of my destiny, first-timer in this place I keep myself put, I was not allow to prowl. I did not feel darkness nor depression, neither feel heavy air; there was not evil energy to run from just lack of concern to reproach. I don’t remember felling neither fear nor sadness, I remember being curios, and as I am never late I had time to explore.

Studying was my goal, it was not moral or ethics my assignment, nor the art of psychology my main attractive on that crazy await. Was that beauty of tragedy what captivated me, was the pain from abandonment what inspired me and the powerlessness from destruction, that even if it was, it look irreversible. One month was all I had to complete my task which was to hunt all attractiveness this huge location has.

There was a cinema, an art workshop, a carpentry workshop, a garden and other hidden things.  Not everything is functioning right now, but rumor has it, those thing worked long time ago. Place is not as small as a lot of people think, but abandonment minimize the territory to limited centimeters of inappropriate service. Unbearable sunshine gets in to light up every corner of this sanitarium because every corner of this place is open enough to let that light get in. Those ray of sunshine help to intensify the stridency from those light colors dressing the walls of this place that screamed happiness trying to hide its dark soul which you could feel living through those walls. Abandoned sadness was all you could feel all over the place and wherever you gaze.

It was an old building, as old as one hundred years of solitude can allow it to be and every year mistreated even more that the one before. Blame is not on the architecture which is still as beautiful as before, blame is on the interior design, the owners of this building and those who live on the construction. Was unbearable as the alleys screamed for help but those who live inside screamed for it too, so blame is not on them. Attention from those who lifesaver who do not save lives was immediate, careful and devoted, hope, blame is not on them either. Fault is on the owner then?

Being owner without living on the property prevents you from meeting that dark soul screaming for help; it does not let you recognize that those sick people need genuine joy; it prevents you from suffering daily insufficiencies. It prevents you from recognizing your faults. You are powerful and they helpless before your negligence. You are the owner of a property that tries to reset humanity on humans, you know that fear that comes with sickness but you are lack of empathy for humanity.

This property is falling apart as the stability of the residents. Thanks for giving them false shelter on this tense psychiatric that shouldn’t be identified as a madhouse but a hospital. A hospital that is running as fast as it can to its expiration date.


Bisous, S.



Photos by @mariasuzarini and @_torresluis