octubre 05, 2016

Not my problem


 


Estamos acostumbrados a andar por la vida ignorando todo aquello que no nos afecte directamente. Parece paradójico, dado que vivimos en la generación que ha tomado la comunicación, tanto por medio tecnológico como personal, con carácter indirecto. Somos una generación de indirectas. Cada vez que hablamos para o con los demás una que otra frase u oración es confusa, imprecisa, y no se expresa de manera clara o entendible. Por supuesto, después hemos culpado al mundo por ser incomprendidos.
Con el tiempo nos hemos adaptado a esta evolución de la lingüística. Ahora comprendemos los tipos de indirectas e interpretamos con éxito el mensaje que se nos trata hacer entender, aun así, muchas veces, en situaciones realmente importantes, no hay respuesta alguna, ni que satisfaga, ni que nos disguste. Esa respuesta inexistente puede darse por tres motivos diferentes: primero, porque en la mayoría de las ocasiones desconocemos si nuestras interpretaciones son certeras; segundo, porque no sabemos qué respuesta ofrecer; y/o, tercero, porque no queremos dedicarle esfuerzo a esa respuesta.
De la misma forma reaccionamos ante todo lo que nos afecta indirectamente, aquello que en algún momento comprendimos era un factor perjudicial para nosotros y nuestro entorno. Fingimos ser ajenos a los problemas y a las soluciones cuando no lo somos ni a lo uno ni a lo otro.  No reconocer que nuestra vida como la conocemos hoy día tiene tantas negatividades como aspectos favorables es nuestro mayor problema.
Necesitamos comenzar a dudar para indagar y así tener material que nos oriente hacia el proceso de  reflexión, hasta involucrarnos en la búsqueda de soluciones prácticas, factibles y favorables para nosotros y nuestro entorno, que nos permitan continuar viviendo de la manera que queremos en el modo correcto. No somos ajenos ni al problema ni a la solución, de hecho, somos el problema y la solución.


We are used to go through life ignoring all those things that do not affect us directly. Seems paradoxical, as we live in the generation that has taken communication by and with an indirect style. Every time we speak for or with others some or several phrases or sentences are confused, imprecised, and are not expressed on a understandable way. Of course, then we blame the world for misunderstanding us.
On the past years we have had adapt to this evolution of linguistic. Now we are aware of different types of hints and we interpret the message that it has been sent to us with success, still, many times, in important situations, there is no respond, nor that satisfies or disgusts us. That inexistent respond may happen for three different reasons: first, because most of those occasions we do not know if our interpretations are real; second, because we do not know what answer we can offer; third, because we don’t want to dedicate effort on an answer.
Same way we react on everything else that affect us indirectly, those things that at some point we acknowledge that affect us and our surroundings adversely. We pretend to be unaware of those problem and those solutions needed when we are not, not to one nor the other. We don’t recognize the fact that our lives as we know them right know have as much negatives aspects as positives and that’s our biggest problem.   
We need to start doubting so we start digging and so have something to guide us to reflect, till we involve on the search of practical, feasible and favorable solutions to us and our surroundings, so we can keep living life as we know it on the right way. We are not ignorants nor the problem nor the solution, on fact, we are the problem and the solution.      


Bisous, S.


Wearing:
Shirt by Tommy Hilfiger, Everything else is vintage.