abril 02, 2017

Dear Diary: When I Grow Up



Cuando éramos niños era sencillo tomar decisiones propias porque la mayoría de esas decisiones eran ignoradas y no eran tomadas en consideración. Era aún más sencillo tomar decisiones permanentes porque nuestra percepción del tiempo era errónea con respecto al mundo real, no teníamos noción sobre la importancia de cada minuto que vivimos sino que disfrutábamos de todo aquello que nos complacía sin preocupación alguna de la cantidad de horas que habían transcurrido. Por eso, a esa edad era exageradamente fácil decidir que seríamos cuando creciéramos, porque no sabíamos que creer estaba más cerca de lo que pensábamos y que la propia idea de crecer viene con decisiones que sí son tomadas en consideración, decisiones permanentes que tiene repercusión en la vida de las demás personas.

En algún punto de esa niñez comenzamos a ver la adultez como algo que es naturalmente agradable de experimentar, todo lo que los adultos que nos rodeaban vivían lucía aún más entretenido ante nuestros ojos, ellos parecían disfrutar de la vida más que los niños y desde nuestra visión externa era admirable y envidiable la vida de todo aquel cuyos años de experiencia sobrepasaban los nuestros. Luego, parecíamos olvidar el tema y regresábamos a nuestras horas sin horario y nuestras decisiones impulsivas. Nuestra inocencia era incontenible. Y esa, seguramente, es la razón por la cual a temprana edad comenzamos a observar, definir sin precisión y anunciar impulsivamente quienes queremos ser cuando seamos grandes.

No soy lo suficientemente dichosa como para decir que soy aquella que mi niña de cinco años quería ser, pero soy lo suficientemente afortunada para decirles que soy lo que mejor pude haber sido. Y a pesar de que mi niña de cinco años aflora de vez en cuando diciéndome que si de algo me puedo arrepentir es de no ser ella, ¡Dios!, la satisfacción que siento con esta versión de mí es insoportablemente extraordinaria.

No niego mis errores, que son un montón, ni niego mi interna incertidumbre sobre mi conocimiento, lo que creo necesitar vivir y lo que realmente debo vivir;  porque es eso, exactamente eso, lo que me mantiene con energías para seguir creciendo cuando parece que han extraído cada molécula de energía de mi cuerpo. Sigo creyendo en eso de Cuando sea grande porque si tengo suerte, mucha suerte, aún tengo muchos años de vida por delante los cuales estarán llenos de aprendizaje.

Eso de pensar en cuando sea grande acabará únicamente con la muerte, no con  ningún número de años específicos ni con la consideración de pertenecer al estado de adultez. Aquello de que la vida del adulto está llena de seguridad, estabilidad y tranquilidad es la mentira más grande que le podemos decir a los niños, pero como adultos estamos obligados a darles todo lo que ellos no poseen y desean, por lo tanto, reciben esa pequeña mentira piadosa para que ellos mismo sientan esa seguridad, estabilidad y tranquilidad. Nos engañamos para engañarlos a ellos, y ese es nuestro ciclo vicioso. Pero todo, absolutamente todo, es una trampa y lo sabemos. Ahora. 


Bisous, S.


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Romper by Traki, Shoes and T-shirt are Vintage